Thursday, January 05, 2006

Líderes comunitarios, Sin marcha atrás la organización y educación comunitaria

Cándida Cotto
CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

“Esto es una semilla que se sembró y no importa el gobierno que venga, esa semilla va a seguir creciendo, esa semilla va a germinar, esa semilla está germinando, eso es un proceso que ya comenzó y que tarde o temprano va a rendir frutos”.

Los miembros de la Alianza de Líderes Comunitarios (ALC) están seguros de que el movimiento de organización de sus comunidades es uno irreversible, no importa que otros sectores de la sociedad lo vean con recelos. Junto a esa determinación, la ALC, que nació al amparo del proyecto de la Oficina de Comunidades Especiales (OCE), está firme en procurar que la OCE no se convierta en una agencia más del gobierno y que cumpla con los propósitos para los cuales fue creada.



Los portavoces de la ALC, José Figueroa Pesquera, de la comunidad Toro Negro en Ciales, Jorge Oyola, de Los Filtros en Guaynabo y Wilfredo López Montañez, de Sonadora en Aguas Buenas, conversaron con CLARIDAD sobre ambos aspectos.

Los líderes comentaron que antes de la OCE existía algún grado de organización en sus respectivas comunidades, pero reconocieron que no era una organización formal como la que viabilizó la mencionada oficina. Esto es así ya que muchas de las comunidades tienen años de establecidas. Figueroa Pesquera dijo que Toro Negro tiene ya 100 años de establecida. De la comunidad de Sonadora, en Aguas Buenas, López Montañez señaló que desde 1994 tenían un grupo de trabajo pero “no fue hasta que nos integramos al proyecto de la OCE que le dimos el contenido que el proceso de organización nuestro no había tenido, una visión clara de lo que era la autogestión y apoderamiento comunitario que fueron conceptos que se dieron a través del trabajo de capacitación de la Oficina”.

El portavoz de Los Filtros de Guaynabo reafirmó que “yo creo que casi todas las comunidades, en una u otra forma, estaban organizadas pero vino a coger más fuerza cuando los líderes comenzamos a coger una capacitación para tener unas herramientas adicionales y poder crear conciencia más allá de la comunidad. Llevar la organización a su incorporación al Departamento de Estado ha sido un complemento que le ha dado fuerza a esto”.

La organización en Los Filtros reviste suma importancia porque tuvo que enfrentar el año pasado la amenaza de expropiación por parte del Municipio Autónomo de Guaynabo. “Tenemos la peculiaridad de estar rodeada de las urbanizaciones más costosas que tiene el Área metro, pero seguimos siendo una comunidad rural que mantiene intacto su clima de campo”.

Agregaron que muchas otras comunidades estaban en etapas incipientes de organización, otras realizaban trabajos deportivos, pero dentro del marco que establece la ley 1 es cuando de verdad coge un contenido de grandes proporciones el surgimiento de las comunidades y la organización comunitaria.

López Montañez describió el proceso: “Consideramos que ha sido un avance bien significativo que ha fortalecido ese polo de la sociedad puertorriqueña en el sentido de que es la primera vez que se reconoce la existencia, el trabajo, el compromiso y la dedicación de cientos de líderes insertados en los problemas sociales de nuestras comunidades”.

¿Cuáles son las situaciones que han podido resolver o atender con ellas de una manera más efectiva luego de esa organización?

“Entendemos que uno de los logros mayores ha sido capacitar a esas comunidades, a los líderes, para que a través de la capacitación comunitaria puedan resolver los distintos problemas que tiene su comunidad”, apuntó Figueroa Pesquera. El establecimiento del Fideicomiso fue reconocido como un factor importante que viabilizó el que varias comunidades realizaran los proyectos que ya ellas habían identificado entre sus necesidades.

“Pero más importante que eso es el desarrollo de la organización de las comunidades porque los problemas surgen día a día. Puede ser que haya un problema hoy, pero puede surgir otro de aquí a dos meses y si la comunidad está organizada y capacitada para autogestionar la solución de sus problemas, eso es algo que no se pierde. Eso es una ganancia que está ahí, que a veces no se ve, porque la obra física se ve, pero ese trabajo de conciencia de que la comunidad entienda que tiene la capacidad de ir más allá de lo que el gobierno le traiga y de sentarse a esperar, sino que decide que necesita algo y va a buscarlo, lo decide, lo trabaja y lo logra. En ese sentido, para nosotros ése ha sido el mayor logro”, manifestó.

En esa misma línea Jorge Oyola reiteró: “el trabajo que estamos haciendo en las comunidades es sin ganar un centavo pero lo estamos cogiendo bien en serio, con un norte para cambiar aquella forma de vida de que todo era disparado por el Gobierno o por el municipio. Parte muy importante es el sentido de pertenencia que tienen ahora las comunidades de que ya no son problemas aislados, sino que son problemas de todos y entre todos estamos haciendo la fuerza para que todas estas actitudes y cambios lleguen”.

López Montañez lo describió como: “Ha habido un despertar de la comunidad de asumir un rol más activo en la identificación de los problemas y poderlos enfrentar. El hecho de que haya habido un programa de capacitación de líderes y a la misma vez un fideicomiso asignado para esas comunidades de proyectos específicos le da un contenido a ese proceso de fortalecimiento de la organización comunitaria, un contenido jamás visto en Puerto Rico. Lo más cercano es el Programa de Educación a la Comunidad en la década de los 50”.

Los líderes de la ALC insistieron en que el programa vino para quedarse independiente de los vaivenes políticos. “Nosotros los líderes comunitarios nos vamos a encargar en el trabajo que estamos haciendo e incluso incursionar en la política para poder conseguir que esas comunidades se den cuenta de que no servimos nada más para dar un voto cada cuatro años”, declaró el portavoz de Los Filtros.

De forma delicada pero clara, los portavoces de la Alianza reconocieron que el cambio de Gobierno trajo un estancamiento en el trabajo de la OCE y que su existencia está bajo amenaza.

Oyola apuntó que en efecto se han dado cambios en la OCE ya que el programa que inició la ex gobernadora Sila María Calderón comenzó con un compromiso en todas sus áreas. En cambio –denunció- en el primer año del actual gobierno “tal vez tenía una visión distinta. Nosotros creemos y entendemos que el compromiso lo hay, pero no se veía el empuje que hace falta para que las cosas continúen en donde se tomaron. O sea, ya hay un trabajo hecho que entendemos que lo que hay es que continuarlo, que hay que hacer algunos ajustes, estamos de acuerdo pero también entendemos que es injusto que un trabajo que se ha hecho, darle unos cambios muy drásticos sería un retroceso al trabajo”.

Los entrevistados denunciaron que hay tres proyectos engavetados en la Legislatura que amenazan la existencia de la OCE. El primero de estos proyectos provino de la misma Fortaleza. Este fue a comienzos de enero de 2005, un proyecto dirigido a cambiar la Ley 232 que les exige a los gobiernos municipales llevar a cabo un proceso de consulta en donde el 75% de una comunidad identificada como “especial” apruebe un proceso de desalojo.

El segundo proyecto buscaba eliminar la agencia y convertirla en una de apoyo a los alcaldes y el tercero repartir el fondo de mil millones entre los municipios. Los proyectos –denunciaron- son impulsados tanto por la Asociación como por la Federación de Alcaldes. La primera entidad acoge a los del PPD y la segunda a los del PNP. Las motivaciones para pretender los semejantes cambios son obvias el miedo a la organización de base, el querer implantar sus políticas partidistas y tomar el dinero del Fideicomiso. Sobre los proyectos y el curso del año que acaba de concluir, Figueroa Pesquera evaluó: “Los proyectos están engavetados, no descartamos que un día por la noche vengan, los saquen y los aprueben, pero sobre los hombros de los líderes comunitarios de este país está no permitir que estas cosas se hagan”.

Agregó: “Los ajustes traen atraso, ha habido un año donde la oficina ha tratado de encaminarse pero obviamente no ha habido el mismo compromiso, el mismo esfuerzo del gobierno central para impulsar el desarrollo de la organización comunitaria. Nosotros tenemos la esperanza de que en estos próximos años se encamine todo este esfuerzo para que todas las comunidades se organicen y conozcan la capacidad que tienen para resolver sus problemas y establecer sus prioridades”.

Advirtió que como portavoces de la Alianza, en sus visitas a las comunidades han destacado el mensaje de que no pueden sentarse a esperar a que el gobierno enfoque este programa hacia donde entienden lo debe enfocar. “Nosotros tenemos el compromiso, responsabilidad y obligación de participar dentro de esas estructuras para que se encamine ese programa dirigido a los intereses de las comunidades. O sea, a que no es sentarnos a ver si en estos próximos años el Gobierno lo va a encaminar o no. Estamos haciendo el trabajo para que el liderato de las comunidades lo encaminemos como entendemos se debe encaminar”.

Entre sus gestiones –dijeron- “por lo menos hasta ahora” hay un compromiso por parte de la OCE de que se nombre un comité asesor compuesto por líderes comunitarios. En cuanto al Gobernador se supone que hubo un compromiso antes de las elecciones para que aumente la participación de los líderes comunitarios en la Junta Asesora de la OCE.

“Nosotros estamos haciendo presión para que esa Junta se siga reuniendo como debe, como lo manda la ley y que además el Gobernador cumpla su compromiso de ampliar la cantidad de integrantes en esa junta de líderes comunitarios”. En la Junta hay representación de jefes de agencias, el Primer Ejecutivo, que es quien preside y sólo dos representantes comunitarios.

“Independientemente de las motivaciones que pueda tener el gobierno para el programa, nosotros entendemos que el desarrollo comunitario, la autogestión y el apoderamiento, son una propuesta al país para resolver los problemas sociales y nosotros tenemos que lograr que este programa, que impulsa el desarrollo comunitario, se mantenga, se fortalezca y se amplíe. Las motivaciones que pueda tener el gobierno es su asunto. Nosotros lo que queremos lograr es que se fortalezca porque después de todo, logre lo que se logre, va a ser independiente a las motivaciones partidistas que se puedan tener. Así es que en ese sentido, lo que quiero decir es que la importancia de mantener ese proyecto, fortalecerlo, es independiente a la motivación que pueda tener el gobierno, el Gobernador, sus asesores o quien sea”, manifestó enfático Figueroa Pesquera, con el aval de sus compañeros.

Las amenazas de desalojos

El trío describió que el desahucio o desalojo, es “la manifestación más clara de la injusticia que se comete hoy”, contra las comunidades pobres del país, estén identificadas o no como “comunidades especiales”, o lo que algunos llaman comunidades tradicionales. Ahora mismo –dijeron- hay comunidades que no están identificadas como “comunidades especiales”, las cuales están sujetas a expropiación, por lo que añadieron que el beneficio de la Ley 232 debería ser extendido a todas las comunidades incluyendo los residenciales públicos.

Oyola recordó parte del proceso que vivió su comunidad de Los Filtros. “Somos una comunidad que tiene sobre 90 años en 12 cuerdas de terrenos, ubicada en un sector bien privilegiado. Ahí es que uno empieza a ver que estas comunidades están más propensas a la expropiación”. A los esfuerzos de esa comunidad se debió la ley 232. De hecho, la única reunión que tuvieron el año pasado con el Gobernador fue para persuadirlo de los cambios que se pretendió hacer de esta ley.

“Fue un trabajo de año y medio peleando en la Legislatura. Aunque fue aprobada, fue aprobada el último día, a última hora en la Cámara y Senado y fue firmada el último día por la Gobernadora y tan temprano como empezando el cuatrienio, la Federación y la Asociación de Alcaldes se unieron para tratar de cambiarla”, relató.

Otro de los problemas mayores que enfrentan las comunidades son los proyectos de infraestructura, específicamente los de vivienda. Pese a que la División de la Administración y Desarrollo de Mejoras a Vivienda del Departamento de la Vivienda tiene la encomienda de llevar a cabo lo más pronto posible los proyectos de infraestructura de las comunidades, hay unos problemas “inmensos” que han hecho que se atrasen.

“Por otro lado nosotros entendemos que parte del problema que enfrentan las comunidades con los proyectos de infraestructura se debe a la falta de capacitación. Falta mucha capacitación y educación en las comunidades para que aprendan a manejar las dificultades de atrasos en los proyectos y que aprendan a insertarse en los procesos de los proyectos”, reiteró el residente de Toro Negro, en Ciales.

El grupo identificó a los alcaldes como los mayores opositores al resurgimiento de la organización de las comunidades. “Los alcaldes, en especial los de los de los municipios autónomos, no ven con buenos ojos la organización de las comunidades. A eso se suma que las agencias de gobierno no tenían la sabiduría, la química que se necesita para bregar con este asunto”, indicó el vecino de Los Filtros.

Esa actitud de ignorancia está presente en el esquema económico del actual gobierno. Denunciaron que en la única reunión que han tenido con asesores del Gobernador, el grupo les planteó que la visión del gobierno del llamado “triángulo del éxito”, cuando hablan de economía, deja fuera a las comunidades. “Hay gente que tiene miedo a esto, que le tiene mala espina. No pueden seguir viéndolo así porque nosotros tenemos un compromiso también con este país”, expresó López Montañez.

Ante los recelos de los alcaldes, las inclinaciones del Ejecutivo por eliminar el programa, y sacar la política pública de organización de las comunidades que estableció la ley que viabilizó la OCE, los líderes comunitarios de la Alianza reiteraron su determinación de continuar el camino ya iniciado: “Vamos a estar vigilantes para que las comunidades y la OCE lleven a cabo su trabajo. Esto se tiene que continuar, si nosotros permitimos que este proyecto desaparezca nos podemos olvidar de que en los próximos 30 años un gobierno tome la iniciativa de hacer esto”, reafirmó el grupo.

Sunday, January 01, 2006

Hay pobreza en Puerto Rico porque hay mucha desigualdad

Cándida Cotto
CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

(Primero de dos artículos)

Comunidad Los Filtros, Guaynabo


“Necesitamos conocer más de la municipalización, es ese proceso de darle más poder a los municipios, pero está chocando con la estrategia del trabajo comunitario y con la estrategia del desarrollo de comunidades especiales, ¿Por qué? Porque los municipios se quieren apoderar de los recursos y no quieren que las comunidades participen…”.

El Estudio sobre el Impacto del Proyecto de Comunidades Especiales (EIPCE), que dejó al descubierto la desigualdad y la pobreza que existen en nuestro país, también recogió la lucidez con que los moradores de las llamadas Comunidades Especiales reconocen el largo camino que todavía tienen por delante y las dificultades que enfrentan para que sus opiniones se tomen en cuenta.

El citado estudio que fue llevado a cabo por un equipo de investigadores de la UNESCO, dirigido por los doctores Bernardo Kliksberg (de nacionalidad argentina), Marcia Rivera, (conocida socióloga puertorriqueña), José Sulbrandt, Irene Novacovsky y Leonardo Caden, fue encomendado por la ex gobernadora Sila María Calderón. Los resultados de la larga investigación (que se realizó entre el 18 de noviembre de 2004 al 30 de junio de 2005) fueron presentados el jueves 8 y viernes 9 de diciembre ante líderes comunitarios, alcaldes, legisladores y medios de comunicación.

El proyecto de la Oficina de Comunidades Especiales (OCE), que fue la primera iniciativa de la ex gobernadora Sila María Calderón, en sus inicios fue visto con mucha suspicacia por sus críticos. Su establecimiento conllevó la creación de un Fideicomiso Perpetuo de mil millones de dólares para obras de infraestructura y viviendas en las 686 comunidades identificadas como especiales.

Profunda desigualdad

Las revelacio\nes del estudio del equipo de la UNESCO sobre el impacto del trabajo de la OCE y la situación de pobreza en el país son dos realidades que todos los sectores de la sociedad puertorriqueña deben reconocer. El análisis sobre la desigualdad que prevalece en múltiples aspectos en el país, desde la distribución de ingresos hasta el acceso al servicio de alcantarillado, plantea el asunto de la pobreza desde la nueva perspectiva de que hay pobreza porque hay desigualdad.

En Puerto Rico esa desigualdad, como indicó el EIPCE, es una “aguda y creciente”. De acuerdo a los expertos de la UNESCO, el coeficiente que mide la desigualdad en la distribución de ingresos (Gini) reflejó que en el 1999 el coeficiente de desigualdad de Puerto Rico era de 0.574, lo que superaba de forma amplia al de Estados Unidos, 0.476 (el más desigual entre los países desarrollados del mundo). Entre 17 países latinoamericanos, Puerto Rico ocupa el triste cuarto lugar de mayor desigualdad. El coeficiente de desigualdad de la Isla sólo es superado por el de Brasil, .607, primero en América Latina y uno de los más desiguales del mundo, Nicaragua, .603 y Paraguay (0.577).

Para apreciar esta desigualdad, el informe reflejó que mientras en Estados Unidos el 20% más rico recibe el 51.65% del ingreso nacional, en Puerto Rico el 20% más rico recibe el 59.9%. El 20% más pobre en Estados Unidos recibe el 3.4% mientras que en la Isla recibe el 1.7%.

Estudios del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada de Brasil (IPEA) demostraron que el impacto del crecimiento económico sobre la pobreza es mínimo cuando hay altos niveles de desigualdad. Otro informe de fondo –citó el EIPCE- sobre la situación social del mundo que acaba de producir el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (DAESONU) centrado en la inequidad planteó, entre otros asuntos, que “Las desigualdades en la distribución del ingreso y el acceso a recursos productivos, servicios sociales básicos, oportunidades, mercados e información, pueden causar y exacerbar la pobreza”. Es decir que ignorar la desigualdad y enfocarse de forma exclusiva en buscar el crecimiento económico para generar ingresos como estrategia de desarrollo, es inefectivo. El resultado será que la acumulación de riqueza será para unos pocos, es decir, para los que ya tienen.

Los funcionarios de la UNESCO apuntaron que Puerto Rico presenta una estructura social “altamente polarizada” y que el tema de la desigualdad debería ser discutido de forma explícita y de manera sistemática por la sociedad por las implicaciones que tiene para el país, para el diseño de políticas públicas y para la lucha contra la pobreza.

Economía formal e informal

Otra de las dimensiones de la desigualdad que identificó el estudio fue la configuración de dos economías muy disímiles, la formal y la informal. La ONU llamó la atención sobre este particular que: “La gran y creciente brecha entre la economía formal y la informal en muchas partes del mundo fortalece el caso por reducir la desigualdad. Aquellos que son parte de la economía formal generalmente se hallan entre ‘los que tienen’ en la sociedad, porque tienen mayor probabilidad de ganar salarios decentes, recibir beneficios vinculados con su trabajo, tener contratos de empleo seguros, y estar cubiertos por las leyes y regulaciones laborales. En contraste, aquellos en la economía informal están típicamente entre ‘los que no tienen’. Se hallan excluidos de diversas protecciones legales, y no pueden acceder a los beneficios básicos o disfrutar de los derechos fundamentales, otorgados a quienes están en la economía formal”.

En la isla, un estudio del Departamento del Trabajo de 2004 reflejó que la economía informal representa el 23.2% del producto interno bruto, cifra que ha ido creciendo desde el 1980 al 2002 a un ritmo de 3.3% anual, lo que a su vez supera el 2.1% del crecimiento del empleo total.

Las oportunidades de empleo son otro de los elementos en el análisis de la desigualdad. Se llamó la atención de que las desigualdades que generan los altos niveles de pobreza en el país “finalmente alcanzan, como está sucediendo en toda América Latina, al sistema educativo”. La deserción escolar en el país supera el 39% y se concentra en los grupos pobres. “Los niños tienden a desertar, entre otras razones, porque dadas las altas tasas de expectativas de consumo que persisten en la sociedad, desean trabajar cuanto antes para allegar algún ingreso”. Se reconoce que los varones pobres encuentran ese empleo en el trasiego de drogas. En el caso de las niñas pobres abandonan la escuela mayormente debido a embarazos precoces. Mientras, los sectores ricos y las clases medias la tendencia es a prolongar la escolaridad.

El informe especial sobre la desigualdad de la ONU consideró que incluso la “violencia es más común donde las desigualdades son mayores, y las tendencias sugieren que crecer en pobreza con frecuencia lleva a exclusión social, que puede contribuir a la criminalidad”.

“El cuadro social de Puerto Rico responde a estas características: pobreza y exclusión social, en una sociedad altamente polarizada”, indicó la UNESCO. Agregó que en nuestro caso esto es “sumamente agudo por cuanto desde muy temprano la Isla estuvo expuesta a una penetración muy grande de bienes de consumo”.

Según la experiencia mundial para reducir la criminalidad se deben aumentar las oportunidades de trabajo para los jóvenes, fortalecer la familia y mejorar los niveles educativos. Pero de forma paradójica todo esto está fuertemente obstaculizado por la desigualdad.

El Proyecto de Comunidades Especiales

“A través de sus acciones, el Proyecto de Comunidades Especiales ha permitido devolver sentido de orgullo y dignidad a las poblaciones empobrecidas, reconociéndoles su derecho a una mejor calidad de vida”.

Lo anterior es uno de los primeros señalamientos sobre los hallazgos y conclusiones del EIPCE que realizó el equipo de la UNESCO dirigido por el Dr. Bernardo Kliksberg. Estos sentimientos fueron constatados mediante entrevistas individuales, grupos focales y encuestas aplicadas a líderes y residentes. El documento reconoció que aunque no se logró resolver todos sus problemas, el “hecho de verse parte de las prioridades de política pública envió un mensaje fundamental de respeto a los derechos humanos y de que se busca crear un clima con igualdad de oportunidades para toda la población”.

Sobre el particular se recomendó como imprescindible que haya coherencia y consistencia de la política pública a fin de “poder cosechar plenamente los frutos de lo sembrado ya”.

Un elemento sobresaliente del trabajo de la OCE es la formación de nuevos líderes comunitarios. Prueba de ello son las dos iniciativas de agrupaciones de líderes comunitarios que se formaron en el proceso, la Coalición de Líderes de San Juan y la Alianza de Líderes Comunitarios, que los agrupa a todos. Ambos grupos citó el informe “han logrado superar escollos y dificultades… ha cambiado la naturaleza del liderato de las Comunidades Especiales; ya no prevalecen las comisiones políticas, ni los líderes religiosos, se están acabando los bandos”.

En ese aspecto se apuntó en el Informe Ejecutivo del EIPCE que el “proyecto de CE comenzó a potenciar la generación de un valioso capital social en las comunidades pobres de Puerto Rico”.

Pero como ya se ha expuesto, la situación de desigualdad y pobreza no puede resolverse en unos cuantos años. Los hallazgos reiteraron que la situación económica de las Comunidades Especiales sigue siendo muy deficitaria en múltiples aspectos. En el caso de la infraestructura, aunque significó mejoras importantes, los recursos aplicados siguen siendo muy inferiores a las necesidades. Muchos de otros problemas están fuera del alcance de los Proyectos con sus limitados fondos y están más vinculados a las políticas económicas generales, como la creación amplia de fuentes de trabajo, la universalización de la protección social y la mejora de la equidad. Todas medidas contrarias a las recomendadas para reducir la desigualdad.

En términos del funcionamiento de la OCE el grupo hizo una serie de recomendaciones específicas. Entre ellas sobresale que en las comunidades identificadas como especiales hay una gran cantidad de iniciativas económicas al margen de la ley pero que realizan actividades lícitas, como son talleres de costura, confección de comidas, talleres de mecánica de autos, manicuristas, reparación de equipos, entre otros. Ante esta dinámica se recomendó un programa de “transición” que incluya la extensión de permisos provisionales, que no se penalice a las personas por las faltas administrativas que pudieran haber cometido hasta ahora y se les acompañe en el proceso de consolidar y formalizar su negocio.

Otra recomendación es que la OCE ejerza liderato entre las agencias e instrumentalidades del ELA para guiarlas hacia un modelo de política socio-económica que permita sustituir la cultura de la dependencia por una cultura empresarial. Se sugirió que se gestione una directriz Ejecutiva para que convoque a todas las entidades públicas a que definan sus programas hacia ese objetivo. Reconoce que eso implica renegociar muchos programas con agencias federales.

Y por último plantearse una convocatoria ciudadana para organizar un “gran programa de voluntarios por la pobreza y la equidad social. No hay forma de costear la inmensa labor que supone bajar los niveles de pobreza y reducir el margen de desigualdad social tan grande que hay en Puerto Rico”.

El Fideicomiso de Comunidades Especiales

•Al 31 de mayo de 2005 el Fideicomiso Perpetuo para las Comunidades Especiales había obligado un total de $961 millones del total de mil millones que le fueron asignados para obras de vivienda y estructura comunitaria.

•Entre enero de 2001 a 31 de mayo de 2005 el Departamento de Transportación y Obras Públicas trabajó en 428 Comunidades Especiales con una inversión promedio de $600,000 dólares, en proyectos como acceso a calles y canchas comunales, entre otros. A esa fecha había 942 proyectos terminados, 768 en construcción y 130 en etapa de diseño.

•Para la misma fecha el Departamento de la Vivienda estimaba impactar un total de 12,703 unidades de vivienda en 239 Comunidades Especiales a través de toda la isla. De estas, 7,740 eran para rehabilitación, 4,963 de nueva construcción y otros 89 proyectos de infraestructura propuestos.

• En cuanto a Vivienda nueva, al 31 de mayo de 2005 el Departamento de la Vivienda tenía 557 viviendas terminadas y 852 en proceso, del total de 4,963 unidades que se propuso construir. Eso equivale al 28.4% del total. El otro 71.6% estaba en etapa de diseño, subasta o contratación.

Proyecto efectivo contra la pobreza

El Nuevo Día, Sábado, 10 de diciembre de 2005
Por José Javier Pérez
end.jperez@eInuevodia.com

El proyecto de las Comunidades Especiales ha tenido el efecto de mejorar el ánimo de la gente, devolver la dignidad y despuntar el liderato y la autogestión comunitaria, concluyó un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Los resultados de este estudio, que evaluó el progreso del que fue el principal proyecto social de la administración de la gobernadora Sila M. Calderón, se dan a conocer cuando casi la totalidad de los $1000 millones del Fideicomiso Perpetuo para las Comunidades Especiales están comprometidos.

“Esto plantea la pregunta sobre si ese fondo se volverá a nutrir y cuál será la política pública del gobierno al respecto”, dijo Marcia Rivera coordinadora del estudio. Los resultados también se publican en medio de críticas a la presente administración por su alegado desvinculamiento del proyecto de las Comunidades Especiales, según dijeron a El Nuevo Día cuatro miembros de la Alianza de Líderes Comunitarios, una iniciativa que surgió de los portavoces de las comunidades incluidas en el proyecto. “Ha habido un distanciamiento de esta administración hacia las comunidades especiales y los proyectos de infraestructura que se comenzaron están estancados”, dijo Tito Figueroa, líder de la comunidad especial Toro Negro en Ciales.

El estudio de la UNESCO -que había sido encomendado por Calderón durante los últimos meses de su mandato- se realizó entre noviembre de 2004 y junio de 2005 y fue liderado por Bernardo Kliksberg, una autoridad internacional en gerencia social, asesor de presidentes latinoamericanos y autor de 40 libros sobre temas relacionados. El reporte, de 700 páginas, indica que el 84% de los líderes de las 686 comunidades identificadas como con necesidades o características especiales se siente ahora más orgulloso, más confiado y deseoso de continuar viviendo en sus comunidades. Para el estudio se entrevistó a 1,000 líderes de un total de 2,800.

Asimismo, esos líderes consultados indicaron que se sienten fortalecidos y expresan tener más confianza en las iglesias y sus vecinos, que en los dirigentes políticos de su entorno. “Se nota un restablecimiento en la institución del vecino”, dijo Kliksberg, quien destacó ayer que el proyecto de las Comunidades Especiales es uno de los más avanzados que haya visto. El estudio destaca además que, tras la implantación del proyecto, incrementó la organización formal comunitaria. Por ejemplo, 400 de las 686 comunidades organizaron sus juntas vecinales y muchas de estas incluso se incorporaron en el Departamento de Estado. Esto último les permitiría someter propuestas y solicitar otro tipo de ayudas, dijo por su parte, Julia Torres, coordinadora general de la Oficina de Comunidades Especiales. El estudio evaluó otras variables cualitativas que dan cuenta de un fortalecimiento en las comunidades y un incremento en el sentimiento de solidaridad e interacción vecinal.

“Antes se sentían abandonados por la sociedad, por el gobierno; se sentían aislados e imperaba el ‘sálvese quien pueda’. Pero ahora, E 84% dice que se siente muy bien y orgulloso”, dijo Kliksberg. Pero el informe recoge también problemas como la falta de integración del programa con alcaldes y legisladores. Asimismo, reseña la falta de iniciativas e instalaciones para envejecientes, falta de oportunidades de empleo, ausencia de áreas recreativas, falta de instalaciones para la transportación pública; ausencia de oportunidades educativas y presencia en las comunidades de usuarios de droga. También, a pesar de los avances en la autogestión comunitaria, el estudio señala que la desigualdad y la pobreza imperan. Aunque la Isla tiene altos niveles de ingreso per capita en comparación con otros países de América Latina y el Caribe, casi la mitad dE la población vive bajo niveles de pobreza. Mientras, su coeficiente de desigualdad social es de los más altos del mundo, indica el estudio.

Puerto Rico es el lugar más pobre de Estados Unidos: el 46% de la población si se consideran las ayudas federales. Pero si éstas no s incluyen, el nivel de pobreza sería de un 65%, dijo Kliksberg. Sólo cuatro de los 3,000 municipios de Estados Unidos tienen niveles de pobreza superiores a Puerto Rico. Esos cuatro municipios sor reservaciones indígenas, indicó. Reducir la pobreza y la desigualdad no sólo debe ser un objetivo para mejorar las condiciones de la vida cotidiana sino que su existencia constituye un obstáculo al crecimiento y desarrollo de los países, dijo Kliksberg.

Atrae inversión económica la lucha contra la pobreza

Lunes, 12 de diciembre de 2005
Por José Javier Pérez
end.iperez@eInuevodia.com

Según los estándares del Censo de EE.UU. el 48% de la población de la - Isla vive bajo el nivel de pobreza. Si Puerto Rico quiere atraer inversión económica tiene que destinar recursos para mitigar la desigualdad y la pobreza, dijo Bernardo Kliksberg, quien dirigió un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sobre el Proyecto de las Comunidades Especiales.
En Finlandia, por ejemplo, el gobierno adoptó como política pública la erradicación de la desigualdad y la pobreza aumentando las oportunidades de la población a través de la educación. Allí, todos los niños tienen garantizado el pago de los costos educativos desde los grados primarios hasta la universidad, aparte de estipendios para cubrir sus necesidades alimentarias y servicios de salud, entre otros, dijo Kliksberg.
Este, dijo Kliksberg, fue uno de los ingredientes que catapultó a ese país escandinavo hacia una posición de liderazgo en la economía internacional y su éxito es medido por algunos con uno de los productos tecnológicos finlandeses más emblemáticos: los teléfonos celulares Nokia. En cambio, la pobreza crea tensión social, violencia, criminalidad y eso espanta la inversión económica, dijo el experto en políticas sociales, pobreza, evaluación de programas sociales y autor de más de 40 libros sobre el tema.
De acuerdo con los estándares de medición del Censo de Estados Unidos, el 48 por ciento de la población de Puerto Rico vive bajo el nivel de pobreza. Esa cifra considera las ayudas federales. Pero si esas ayudas se excluyen, entonces la pobreza en la Isla incluiría al por ciento de la población, según el estudio “Puerto Rico 2025”. Si bien el desarrollo de infraestructura y tecnología es deseable, se requiere equiparar ese esfuerzo invirtiendo también en capital socia desarrollado estrategias que incrementen la confianza de las comunidades, promuevan su capacidad de asociarse con otros, estimular el civismo y revivan los valores éticos, indicó.
El Proyecto de las Comunidades Especiales es una iniciativa gubernamental que nació bajo la pasada administración como un instrumento para mitigar la pobreza y la desigualdad en Puerto Rico. Como parte de esa meta, se estableció el Fideicomiso Perpetuo para las Comunidades, asignándole $1000 millones para obras de infraestructura y vivienda. Hasta mayo pasado $961 millones habían sido obligados en proyectos desarrollados por los departamentos de Transportación y Obras Públicas (DTOP) y de la Vivienda.
A pesar de los logros que estos y otros esfuerzos han logrado en el ánimo de prácticamente todas las 686 comunidades especiales, la UNESCO señala que ello no ha logrado aliviar el problema de desigualdad y pobreza. A lo anterior se suma una bandera de alerta: portavoces de la Alianza de Líderes Comunitarios y la ex coordinadora de la Oficina de la Comunidades Especiales, Linda Colón, aseguraron que los proyectos de esta iniciativa están detenidos como consecuencia de cierta apatía por parte de la administración del gobernador Aníbal Acevedo Vilá.
“Notamos cierto distanciamiento del gobierno que no visualiza el papel de las comunidades”, dijo Wilfredo López, líder de la comunidad Sonadora en Aguas Buenas. “El proyecto ha sufrido un período de decaimiento, pues hay un nuevo gobierno, con nuevas personas que desconocen la ley que creo las Comunidades Especiales”, añadió. Sin embargo, Colón señaló que la administración Acevedo Vilá ya lleva un año en el poder gubernamental. “Hay que ver qué han hecho Me pregunto por dónde va el trabajo que se dejó y cómo se han invertido los fondos”, planteó Colón, quien, a su vez, es una de las principales autoridades en Puerto Rico en el tema de la pobreza.
La ex funcionaria señaló que la alegada paralización de obras no se debe a la escasez de dinero o recursos humanos en la Oficina de las Comunidades Especiales, sino al desánimo y la falta de iniciativa. Sostuvo además que la oficina perdió el compromiso y se desenfocó de su misión. “La oficina no se creó para darle apoyo logístico a otras agencias; el objetivo era organizar a las comunidades para la autogestión”, dijo. “Siempre hará falta dinero, pero lo que tienen lo pueden usar de forma más adecuada. Se trata de tener ganas, de estar organizado y c tener compromiso”, añadió Colón.
Mientras estos sectores señalan el alegado distanciamiento de la administración Acevedo Vilá, el informe de la UNESCO recomienda que el Proyecto de las Comunidades Especiales sea fortalecido mediante acciones que incluyen órdenes ejecutivas, nuevas políticas públicas, y asignación de recursos fiscales adicionales. Una de éstas es la creación de una orden ejecutiva que elabore una política pública integral sobre la pobreza cuyas iniciativas no sólo beneficien a las 686 comunidades especiales, sino que se extienda a los vecinos de residenciales públicos y áreas rurales. Asimismo, propone además que el Gobernador de Puerto Rico formule otra orden ejecutiva en la que declare una moratoria que permita un período de transición para que actividades económicas que operan al margen de la ley puedan obtener los permisos de rigor sin que se les penalice.

Convocan a apoderarse de estructuras

Jesús Dávila
Para: El Diario de Nueva York

SAN JUAN/Corresponsal EDLP — En momentos en que en el continente latinoamericano avanzan los movimientos populares, el líder comunal Wilfredo López Montañez hizo un llamado a las llamadas "comunidades especiales" del país a apoderarse de estructuras que permitan impulsar cambios profundos ante la resistencia de sectores poderosos conservadores.

"Tenemos que apoderarnos de las estructuras que impiden que esos cambios que necesita Puerto Rico se den", dijo López Montañez en una entrevista con EL DIARIO-LA PRENSA en la que afirmó que, si bien el gobierno autonomista ha continuado ayudando a las barriadas pobres con la construcción de obras necesarias, las comunidades se enfrentan al muro que intenta levantar "el sector más retrógrado, el sector más poderoso".

El llamado de López Montañez, miembro del comité timón de la Alianza de Líderes Comunitarios, resulta difícil de pasar por alto debido al desarrollo particular que han tenido las barriadas populares en los últimos cinco años de gobierno autonomista. Además, las dificultades económicas que enfrentadas por esta nación caribeña -que ha estado perdiendo a razón de cinco o seis puestos de trabajo cada hora para acumular 48,000 plazas menos en 12 meses- dan a la vez más fuerza al reclamo comunal y más preocupación a los conservadores.

López Montañez dijo que, "para ser justos", hay que reconocer que luego de que la anterior gobernadora autonomista, Sila María Calderón, dejó implantada la ley de las "comunidades especiales" y un fondo de $1,000 millones para proyectos, en el primer año del Gobernador, Aníbal Acevedo Vilá, se han logrado resolver problemas burocráticos y ya se anticipa que una intensa actividad de construcción de viviendas para el 2006. De igual forma, dijo que se esperan avances significativos en construcciones de obras públicas.

Además, indicó que se espera que continúen aumentando las comunidades pobres a las que se designa como "especiales", lo que les hace acreedoras a fondos y programas de desarrollo.

En Puerto Rico hay cerca de 1,500 barriadas de gran pobreza, de las cuales cerca de la mitad ya han sido incluidas en el programa.

Pero López Montañez insistió en que en los dos aspectos en que las comunidades están encontrando dificultades para desarrollar la autogestión económica y el poder político estriban en que hay funcionarios del propio Gobierno que ignoran la ley y en que sectores pudientes han comenzado a poner obstáculos a propósito. Según afirmó, burócratas, políticos y poderosos han comenzado a ver el proceso de autogestión comunitaria "como algo que no debe de pasar, algo que no se debe permitir".

"Nuestro país está en crisis", dijo López Montañez .